Como resultado del efecto Covid las nuevas tecnologías crecieron de forma exponencial y el mercado de criptomonedas vio un crecimiento acelerado, compuesto por una cantidad nueva de inversores y de intermediarios financieros o exchanges.

Los activos virtuales financieros generaron altos rendimientos para los traders así como altas comisiones para los intermediarios financieros. Siempre que existan fuentes generadoras de grandes riquezas las mismas estarán bajo la mira de los distintos fiscos a nivel mundial.

A continuación algunas de las regulaciones fiscales existentes y qué tributos deben pagar los traders como exchanges en materia fiscal.
ESTADOS UNIDOS

En el caso de Estados Unidos la Internal Revenue Service (IRS) entendió que las criptomonedas deben tratarse como “propiedad”, lo que significa que califican para un tratamiento de ganancias de capital similar a los activos tradicionales como acciones y bonos. Sin embargo, hay algunos casos en los que ciertas actividades que involucran activos digitales se tratan como ingresos y, por lo tanto, están sujetas al impuesto sobre la renta.

Dentro del impuesto a la renta de ganancias de capital y ganancias de personas físicas quedan gravados los siguientes hechos:

  • Venta de criptomonedas por dinero fiduciario (dólar estadounidense, libra esterlina británica, yen japonés, etc.)
  •  Usar criptomonedas para comprar bienes y servicios.
  • Negociar o intercambiar un activo criptográfico por otro, ya sea en un intercambio o directamente entre pares.
  • Recibir criptomonedas desde un airdrop.
  • Cualquier ganancia por interés criptográfico de préstamos de finanzas descentralizadas (DeFi).
  •  Ingresos de la minería criptográfica de recompensas en bloque y tarifas de transacción.
  • Criptomonedas obtenidas de grupos de liquidez y apuestas.
  • Recibir criptomonedas como medio de pago para realizar el trabajo.

La IRS define a los activos virtuales financieros así: “La moneda virtual es una representación digital de valor que funciona como un medio de intercambio, una unidad de cuenta y / o un depósito de valor. En algunos entornos, opera como moneda “real” (es decir, la moneda y el papel moneda de los Estados Unidos o de cualquier otro país que esté designado como moneda de curso legal, circule y se utilice y acepte habitualmente como medio de cambio en el país de emisión), pero no tiene curso legal en ninguna jurisdicción. La criptomoneda es un tipo de moneda virtual que utiliza la criptografía para validar y asegurar las transacciones que se registran digitalmente en un libro mayor distribuido, como una cadena de bloques.”

EUROPA

La Unión Europea aún no ha sacado una regulación unánime en materia fiscal para regular las criptomonedas, aun así hay varios países de la región que han comenzado a gravar las distintas actividades del mercado cripto dentro de distintos impuestos.

En el caso de Reino Unido podremos ver que HMRC (Her Majesty’s Revenue & Customs) entiende que el sector de las criptomonedas se mueve rápidamente y se desarrolla todo el tiempo. La terminología, los tipos de monedas, los tokens y las transacciones pueden variar.

HMRC no considera que los activos criptográficos sean moneda o dinero. Más bien, Bitcoin se clasifica como un token de intercambio.

Al igual que en otros países, HMRC grava las criptomonedas en función de la actividad del titular. En la gran mayoría de los casos, las personas mantienen las criptomonedas como una inversión personal. Estas inversores personales están obligadas a pagar el impuesto sobre las ganancias de capital (un impuesto que grava las ganancias de la venta de una propiedad o una inversión) cuando venden o regalan sus activos. Las ganancias de capital son el 10% o el 20% de las ganancias, dependiendo de la categoría de impuestos sobre la renta en la que se encuentre.

Si el contribuyente se encuentra operando con cierta frecuencia y habitualidad siendo considerado en calidad de “comerciante” deberá pagar el impuesto sobre la renta. Si no es un comerciante diario que se gana la vida trabajando con criptomonedas, no deberá tributar este impuesto.

Las tasas del impuesto sobre la renta oscilan entre el 0 y el 46%, según sus ingresos y el lugar de residencia. Hay algunos costos adicionales que se pueden permitir como deducciones al calcular las ganancias o pérdidas realizadas en las criptomonedas. Estos pueden incluir fluctuaciones en la libra esterlina desde el momento en que se compró el activo, o cualquier tarifa de transacción o contrato.

Es importante tener en cuenta que una persona que está comerciando puede reducir su obligación de impuesto sobre la renta compensando cualquier pérdida de su comercio con ganancias futuras u otros ingresos.

En Alemania puede resultar un poco sorprendente, pero es una de las áreas de impuestos más bajos para las criptomonedas en la Unión Europea. Alemania aún mantiene su decisión de cobrar el 0% en las transacciones de Bitcoin.

A diferencia del euro, Bitcoin y otras criptomonedas no están definidas en Alemania como moneda de curso legal, lo que significa que las empresas no están obligadas a aceptar criptomonedas en sus transacciones diarias. Sin embargo, si un vendedor desea aceptar una criptomoneda para el intercambio de bienes o servicios, puede hacerlo según el derecho privado.

Dentro del tributo a las ganancias de capital si las ganancias de capital no superan los 600 euros se encuentra exento. Si se está intercambiando criptomonedas a moneda fiduciaria o a la inversa el contribuyente se encontrara exento de IVA.

Sin embargo, de manera similar a la distinción entre ingresos / ganancias de capital realizada en el Reino Unido, si las criptomonedas se mantienen como activos comerciales, en lugar de activos privados deberán tributar impuesto a la renta.

LATINOAMÉRICA

En Latinoamérica aún no existen regulaciones fiscales específicas a la renta proveniente del intercambio de criptomonedas o a la mera tenencia de las mismas como tal.

En Argentina existen posturas contrarias en relación a si las criptomonedas deben o no tributar impuesto sobre los Bienes Personales, y lo mismo sucede con el impuesto a las Ganancias.

En Latinoamérica se entiende implícitamente que la renta proveniente del intercambio de criptomonedas sería considerada ganancia de capital y renta de segunda categoría.

CONCLUSIÓN

Luego de haber realizado un análisis sobre la situación existente en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica podremos concluir que existen regulaciones diversas.

Es importante destacar que según lo explicado se realiza una distinción según cual sea la finalidad de las criptomonedas, si se utiliza como una actividad comercial con los elementos de frecuencia y habitualidad o por el contrario si solamente si utilizan como un medio de inversión personal.

Si bien es complicado poder distinguir los dos escenarios mencionados, en Reino Unido y Alemania se generan consecuencias distintas para ambos casos. Solo el tiempo dirá como ira evolucionando la regulación existente en materia de criptomonedas.

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