Comprar una tarjeta gráfica supone una decisión complicada y es comprensible, ya que representa una gran inversión. Y es importante elegir la que mejor se adapte a nuestras necesidades y a nuestro presupuesto, y hoy queremos ayudarte con otro tema importante: su mantenimiento.

La mayoría de los usuarios no se preocupa por llevar a cabo un mantenimiento mínimo de los componentes que utilizan, pero esto no quiere decir que no sea necesario. Llevar a cabo un cuidado apropiado de los principales componentes que forman un PC, puede marcar una diferencia importante tanto en términos de rendimiento a largo plazo como de vida útil, y no resulta especialmente complicado.

Para conseguir el mejor resultado posible, te damos tres recomendaciones que vamos a repasar a continuación

1.-Limpia tu tarjeta gráfica

Las tarjetas gráficas utilizan un sistema de disipación basado en aire (salvo casos puntuales), es decir, integran un radiador metálico, fabricado normalmente en aluminio o cobre (o en ambos), que hace contacto con la GPU. Dicho radiador tiene una base de contacto que transmite el calor del difusor térmico de la GPU (núcleo gráfico de la tarjeta gráfica) al radiador, y justo sobre él se colocan una serie de ventiladores que ejercen un efecto de enfriamiento para acelerar la disipación del calor. 

Con el paso del tiempo es normal que tanto los ventiladores como el radiador se acaben llenando de polvo y suciedad. Durante la primera fase de vida de la tarjeta no notaremos ningún problema, pero a largo plazo puede acabar reduciendo la capacidad de refrigeración del sistema y elevar las temperaturas de trabajo.

Por ello es recomendable llevar a cabo, como mínimo, una limpieza cada año. No es complicado, solo tenemos que acceder al interior nuestro PC y seguir los siguientes pasos:

  • Retiramos los conectores de alimentación adicional de nuestra tarjeta (si los tiene).
  • Quitamos los tornillos de seguridad que sujetan la placa a la parte trasera del gabinete.
  • Abrimos el cierre de seguridad de la ranura PCIE.
  • Tiramos hacia arriba para extraer la placa.
  • Limpiamos el polvo utilizando un pincel suave y limpio. También podemos utilizar un soplador de aire.

La diferencia a nivel de temperaturas entre una tarjeta gráfica limpia y otra llena de polvo puede ser enorme, y ya sabemos que un exceso de calor puede reducir el rendimiento y la vida útil de la misma

.2.-Cambia la pasta térmica de la tarjeta gráfica

Como ocurre con el procesador, las placas gráficas utilizan pasta térmica como nexo de unión con el punto de contacto del radiador. Dicha pasta acelera la transferencia de calor y permite, además, crear una base de contacto totalmente uniforme.

Debido al paso del tiempo se produce un efecto de degradación totalmente normal (la pasta térmica tiene una vida útil limitada) que reduce la viscosidad y la capacidad de transferencia de calor de la pasta térmica, hasta llegar a un punto en el que deja de ser efectiva. 

Para resolverlo solo tenemos que cambiar la pasta térmica, algo que es más sencillo de lo que parece.

Cada modelo tiene sus propias particularidades, pero es sencillo si seguís estas pautas generales:

  • Mirar bien los tornillos que sujetan el radiador y los conectores de los ventiladores para retirar todo poco a poco y en orden.
  • Si tenes dudas sobre tu capacidad de volver a montar la placa, hace fotos para mirarlas como guia en un futuro.
  • Normalmente solo hay que retirar los tornillos, quitar los conectores y tirar hacia arriba del radiador.
  • Una vez que tenemos la GPU a la vista limpiamos la pasta térmica vieja (tanto de la base de contacto como del difusor térmico de la GPU) con alcohol y un paño de microfibra.
  • Aplicamos la nueva pasta térmica y colocamos la placa.

Un cambio de pasta térmica bien hecho, unido a una limpieza profunda, puede reducir entre 8 y 20 grados las temperaturas de trabajo de una tarjeta gráfica.

3.-Cambia las almohadillas térmicas

Las almohadillas térmicas son pequeñas láminas de silicona con unos pocos milímetros de grosor que hacen el mismo trabajo que la pasta térmica, pero se aplican a otros componentes de la tarjeta gráfica que generan menos calor.

Son deformables y conducen bien el calor, así que sirven para crear una base uniforme de contacto entre esos componentes y el bloque del radiador. Esto permite que un diseño de refrigeración determinado actúe no solo sobre la GPU, sino sobre casi todos los elementos de la tarjeta gráfica.

Con el paso del tiempo las almohadillas térmicas van perdiendo propiedades y pueden llegar a sufrir un desgaste muy marcado, aunque su vida útil suele ser mayor que el de la pasta térmica. Cuando veamos que se empiezan a agrietar o muestren pequeñas roturas deberíamos considerar el cambio.

Podemos aprovechar un cambio de pasta térmica para hacer un cambio de almohadillas, ya que en ambos tenemos que desmontar el sistema de refrigeración de la placa gráfica por completo.

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